La violencia machista no es un tema solo de parejas, y menos de parejas heterosexuales, esto quedó claro en el tercer streaming. A las manifestaciones de intolerancia, discriminación y violencia que vulneran de los derechos de las personas LGBTIQ+ dentro de una sociedad conservadora como la boliviana se suman los patrones de violencia machista dentro de este segmento de la población.
“Los celos son la mayor replicación del sistema heteronormativo, el control por supuesto también”, apuntó el activista Christian Egüez que destacó que a ello se suma la existencia de plumofobia, elitismo, transfobia y homofobia internalizada dentro de los colectivos LGBTIQ+.
La activista invitada de Articulación Sororidad Bolivia, Valeria Vidalin, coincidió con que dentro de colectivos existen conductas de violencia machista. Por ello, aseguró que lo primero que se debe hacer es romper el silencio ante cualquier situación de este tipo, sea de la pareja, el entorno o los colectivos.
“Cuando nosotros, nosotras nos quedamos calladas estamos ejerciendo un acto violento. El apoyo y la sororidad es importante también, no debemos dejar sola a la persona que está siendo violentada”, concluyó Vidalin. Para ambos activistas es necesario construir una sociedad crítica a la violencia machista con reconocimiento en la diversidad.