La resilencia y hacer escuchar nuestras voces para enfrentar la violencia machista

"Si hubiera un activista dentro de cada familia, el mundo sería mucho mejor", dice Emanuel que junto a Daniela y Patricia de Santa Cruz son parte de la tercera entrega de Mi Historia es como La Tuya, esta vez con ilustraciones en movimiento que recorren el camino que cada protagonista atravesó para llegar a un presente en el activismo.

“Durante mucho tiempo creí que nunca sería feliz”, cuenta Patty al inicio del video que cuenta su historia. En su caso, ese sentimiento tuvo su origen traumático, surgió después del abuso sexual que vivió cuando era muy pequeña. Pasaron años para que logre salir adelante e involucrarse en organizaciones que le ayuden a comprender lo vivido y decida convertirse en activista.

Mi historia es como la Tuya comparte contigo tres nuevas historias de activistas de la campaña “Actúa, detén la violencia”, esta vez de Santa Cruz y a través de ilustraciones en movimiento.

Junto a Patty, Daniela y Emanuel cuentan su historia para que si tú has vivido una situación similar sepas que no estás solx, que siempre hay alguien a tu alrededor que puede ayudarte, y que a pesar de que no lo parezca nos hace bien hablar cuando así lo decidimos, sin importar cuanto tiempo pase.

Daniela creció en una familia de mujeres poderosas y una abuela feminista, mujeres que dejaron atrás los roles de género impuestos y esos estereotipos que limitan nuestra libertad. A pesar de ello, el hijo de la expareja de su mamá intentó abusar sexualmente de ella cuando tenía ocho años. Ella calló por temor, pero algo en ella “explotó” y lo contó todo.

En una familia como la suya el apoyo fue inmediato. Empezó a asistir a talleres sobre los derechos de las mujeres, y la prevención y lucha contra la violencia machista. Así arropada con la fuerza de las mujeres fue superando esa horrible experiencia.

Emanuel tenía 16 años cuando se dio cuenta que le gustaban los chicxs y comprendió que no se trataba de una etapa a superar. Empezó a investigar sobre las diversidades sexuales mientras entraba en conflicto con sus creencias religiosas, ya que la Iglesia a la que asistía no aceptaba las relaciones entre personas de la población LGBTIQ+.

Más tarde, se involucró con el activismo por los derechos de la población LGBTIQ+ y empezó un proceso de hallar tranquilidad entre su fe y quien es. Salió del clóset con sus familiares y desde que es activista en Actúa se ha propuesto visibilizar la violencia machista en las parejas de las diversidades sexuales.

Estas tres historias, ilustradas por la artista Ana Gabriela Huiza, tienen algunas cosas en común: la importancia de que las personas que vivieron violencia tengan apoyo, un círculo de confianza y que el activismo en Actúa pudo… Para qué te lo contamos, si puedes ver el video ¡Dale play!

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